Acá van nombres propios. Es la parte más importante de todo esto.
Por quéPonelos con nombre, como los nombrás vos: no “la competencia”, sino “Molinos Río de la Plata”. Un nombre lo podemos encontrar escrito. “La competencia” no está escrita en ningún lado. Por eso te pedimos los nombres: son con los que después vamos a poder trabajar.
Esta lista queda en tu cuenta. No les escribimos ni se la pasamos a nadie.
Si de alguno no te acordás el nombre exacto, poné como le decís vos.
¿Quiénes son tus clientes más importantes?
Con nombre. Si son muchos clientes chicos, decilo así.
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¿A quiénes les comprás? ¿De quién dependés para poder trabajar?
Proveedores. El que te trae algo que no le comprás a nadie más. El que si te falla, te para todo.
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¿Con quién competís?
Nombres, no “el mercado”. Si no tenés claro quién, contanos contra qué competís.
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¿Quién te habilita, te controla o te pone las reglas?
El municipio, rentas, la aduana, bomberos, el gremio, la cámara del rubro.
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¿De qué otra cosa depende tu negocio, que no sea una empresa?
Un puerto, una ruta, una zona, el clima, el dólar, una ley que está por salir.
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Por quéMuchas veces lo que te cambia el negocio no es una empresa. Si dependés de una ruta o de una zona, queremos mirarla.
De todos los que nombraste, ¿cuál es el que más te dolería perder?
Elegí uno de los nombres que vayas cargando arriba.
Por quéLo que te puede cambiar el negocio muchas veces no te pasa a vos: le pasa a alguno de ellos. Con esto sabemos a quién más tenemos que mirar por vos: si tu cliente más grande depende de un puerto o de una ley, eso termina siendo tu problema, aunque no lleve tu nombre.
Y nos dice por dónde arrancar. La memoria no para de crecer, porque el mundo no para: si miramos todo junto, te llenamos de ruido y no te sirve de nada. Empezamos por el que más te importa. Está visto: el que arranca mirando todo, termina sin mirar nada.
Listo. Eso es todo lo que necesitábamos.
Ahora esto lo lee la persona que da el acceso. Si te lo aprueban, te llega un correo con la clave para entrar la primera vez.
Tus datos y los de tu empresa los cambiás cuando quieras desde Mi área personal. Y conviene revisarlos: los clientes cambian, aparecen competidores nuevos, y tu dominio de trabajo —lo que miramos por vos— tiene que ir cambiando con vos.